VERGÜENZAS Y DESACIERTOS.- Entre mentadas y bofetadas

Por: Gianni CASTRO CASANOVA

La madrugada del lunes, según informaron varios medios de comunicación, se registró un enfrentamiento entre el suspirante priísta a suceder a Rolando Zapata Bello en el Palacio de Gobierno Estatal, el diputado federal Jorge Carlos Ramírez Marín, y dos ciudadanos que airadamente le reclamaron el despojo de un terreno con valor de aproximadamente 650 millones de pesos.

El legislador federal estaba acompañado de Luís Borjas Romero, titular de la Sejuve; Gustavo Espadas Espinosa y Jorge Dogre Oramas, ambos ex regidores del trienio 2012-2015 en el ayuntamiento de Mérida y; el ex subdelegado de la Sedatu, Jesús Aguilar Rodríguez.

Según las versiones periodísticas, el señor José Luís Domínguez Menéndez fue insultado por Jorge Carlos Ramírez Marín cuando le reclamó por el presunto despojo de un predio que está valuado en la cantidad mencionada líneas arriba. Aparentemente, a esta primera serie de insultos se habría sumado Luís Borjas Romero.

En ese momento, según un medio impreso en su edición de ayer martes, Domínguez Menéndez contestó la serie de ofensas e imprecaciones que eran vertidas de las bocas beodas de ambos funcionarios, porque, eso sí, todo pasó al calor que proporcionan las bebidas espirituosas en quienes les consumen.

Fue entonces, cuando el diputado federal tricolor arremetió contra su víctima al propinarle tremenda bofetada, secundado por Borjas Romero.

Así las cosas, otra retahíla de mentadas de madre salieron a la luz, en tanto que guaruras de Ramírez Marín la emprendieron a golpes y patadas contra el sujeto en cuestión, quien también estaba hasta las chanclas, como decimos popularmente. Luego, Ramírez Marín huyo del lugar a toda velocidad a bordo de su camioneta de lujo.

Sin duda alguna, este es un hecho deleznable contra un ciudadano por parte de un par de fulandrejos que cobran del erario público y que se sienten los mandamases de Yucatán, cuando no lo son ni lo serán.

La vergonzosa actitud asumida por Ramírez Marín da mucho de qué hablar… Si eso hace como simple diputado federal, ¿qué nos espera si se le elige como gobernador en los comicios de 2018?, ¿la tranquilidad a la que estamos acostumbrados permanecerá en Yucatán?

En definitiva, sería un grave error del PRI, de por sí hundido por la serie de corruptelas que se le vislumbran a nivel federal, el imponer a este mentecato golpeador de borrachos como candidato a gobernador. Las facturas se tienen que pagar, y si no me creen, pregúntenle al “diputable” Raúl Paz Alonso. He dicho.

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