Sexo anal: un placer singular para el verano y SEXOHORÓSCOPOS del 19 al 25 de junio de 2017

Por: El Capitán LUJURIA

“No quiero coger, estoy cansada”, me dijo ella. “Sólo quiero fumar, charlar y beber”. “Eso no es suficiente para mí”. “Todo lo que los hombres quieren es coger”. “A mí me gusta”. “Bueno, yo no quiero coger, no quiero coger”. “Relájate, hombre”. Sentados en un sofá, no nos besamos. Mi amiga Jenny no era una buena conversadora. No tenía el menor interés. Pero tenía sus piernas, su fantástico culo, su cabello y su juventud. Más allá de eso, Jenny no era nada interesante. Corrió la cerveza y los cigarrillos. Estaba aburrida del sexo, pues su marido, decía ella, tenía una verga gorda y corta. No sé cuánto tiempo charlamos, pero horas después me dijo que estaba demasiado borracha para conducir hasta su casa.

-Quítate la ropa y vete a la cama, le dije.

-Pero sin coger –dijo ella.

-No te tocaré el coño.

Se encueró y se metió en la cama. Yo, apresurado hice lo mismo y entré al baño. Me vio salir con un tarro de vaselina.

-¿Qué vas a hacer?

-Tranquila nena, tranquila.

Me puse vaselina en el pivote. Luego apagué la luz y me metí en la cama.

-Ponte de espaldas, le dije.

Le pasé el brazo por debajo y jugué con una chiche, el otro lo pasé por encima y jugué con la otra chiche. Me gustaba poner mi cara en medio de su pelo. Se me paró y la dirigí a su culo. La cogí de su cintura y me apreté contra el culo, suave pero con fuerza entré en ella hasta la mitad.

-¡Ooooooooh!, dijo ella.

Era muy estrecha. Moví hacia adelante y detrás y luego empujé. El resto de mi verga penetró. Era glorioso. Ella me apretó. Me moví y seguía apretado. Cesé las sacudidas y esperé enfriarme un poco. La besé, abriendo sus labios, chupando su lengua gorda. Intenté controlarme, pero no pude. La poseí viciosamente. Mi verga se había vuelto loca. Mientras atacaba, sentí de repente un tirón en una pierna, un dolor terrible y abrasador, pero continué. La estaba partiendo en dos. Me vine. Me vine en su interior, agonizando, sintiendo cómo mi esperma se introducía en su cuerpo, una y otra vez…Ella gritó.

Luego caí sobre ella agotado. El dolor en la pierna era criminal. Ella estaba encabronada.

-¿Qué pasa contigo? ¿Por qué te enojas?

-Te dije que no quería coger y prácticamente me violaste.

-No seas así, mi amor. Como te dije, no te he tocado el coño.

Nos dormimos. Por la mañana, Jenny habló muy poco, se vistió y se fue a trabajar. Días después volvimos a vernos. Su marido era diputado y nunca estaba en casa.

-No pude andar durante dos días de tu última embestida. No me desgarres el pendón otra vez.

-De acuerdo, prometo que no lo volveré a hacer.

Fue más o menos lo mismo. Nos sentamos en el sofá con música suave, charlamos, bebimos y fumamos. La besé una y otra vez. No podía parar. Ella actuaba como si lo desease, aunque insistía en que no. El caso es que terminé derramándome otra vez, en el mismo lugar. Pero ella, gritaba ahora ¡Sigue! ¡Sigue!

Ya lo cantaba el extraordinario bluesmanWillie Dixon en Backdoorman, el culo es “la puerta de atrás que guarda lo más prohibido”, es decir, lo más anhelado. Esta alegría y elogio del trasero encontraría una contundente réplica en San Jerónimo, quien, en el siglo VI, afirmó que “el poder del Diablo residía en las nalgas”. Desde entonces, personajes famosos (Leonardo Da Vinci y Oscar Wilde, por ejemplo) tuvieron problemas ante la justicia por haber practicado alguna variante del sexo anal. Pero es en 1500, cuando la Iglesia católica, con el peso de su poder, ejercería una persecución implacable contra todo lo que significara nalgas o culo. Quienes eran acusados de cometer una acción “contra natura” –ya fuera con una mujer o con un hombre-, eran sentenciados a morir en la hoguera. A partir de ahí, el oscurantismo se ha enfrentado sistemáticamente contra quienes les gusta culear. Pero no vayamos más lejos, incluso hoy en día, con la Biblia en la mano, en 26 estados norteamericanos aún se considera un delito chiquitear. En Latinoamérica, sólo Chile y Ecuador la prohíben, castigándose su práctica con cerca de tres años de cárcel, aunque en el caso de Ecuador rara vez se cumple la pena. Donde está peor es en el mundo musulmán, donde toda práctica sodomita –activa o pasiva- es susceptible de ser castigada hasta con la pena de muerte.

Relacionado invariablemente con la homosexualidad (también perseguida), el sadomasoquismo y el fetichismo más sucio, los “guardianes” de la moralidad pública palidecen ante la sola mención del culo, parte impía del cuerpo, como objeto de juego y deseo sexual. Y la actual oleada de corrección política promete hundirlo en la miseria sociocultural: manosear el trasero ajeno ya empieza a estar perseguido y tipificado como acoso sexual. Así que vete olvidando de esas sobadas cariñosas en el trasero a tu compañera de trabajo o a tu secretaria. En los Estados Unidos, las demandas por tal motivo se han duplicado en los últimos diez años, mientras en Tokio, donde nueve millones de personas utilizan el metro diariamente, los usuarios que viajan en los vagones atestados deben poner las palmas de sus manos extendidas y pegadas a sus propias piernas so pena de verse acusados de toqueteos indecentes en culos ajenos y acabar con sus huesos en el bote.

AGUJERO PROHIBIDO

Existen muchas maneras de practicar el sexo anal, aunque, lo primero que habría que decir es la importancia que tiene la higiene en esta variante de la cogedera. También conocido como coito à la négresse, probablemente porque se consideraba que coger por detrás sólo correspondía a razas inferiores. De todas formas, parece comprobado que, en los siglos XVII y XVIII, y también a principios del XIX, los amos de las plantaciones en las que trabajaban negros gustaban de someter a sus esclavas de esta manera. Naturalmente existen diversas formas de practicar este tipo de atornillada. La más común –y la más sabrosa para mí- es la de a perrito -otros la llaman de a pinacate-, en la que la mujer se coloca de rodillas o boca abajo para que su compañero se la bombee desde atrás. Quienes la han experimentado saben que resulta doblemente placentero el sentir el contacto y la presión de nuestra pelvis contra el culo femenino, sobre todo si ella junta sus piernas, potenciando la estimulación del pene. El goce se incrementa cuando, desde atrás, podemos mirarla, realizar movimientos, acariciarle las tetas, las nalgas, la cintura, el clítoris. ¡Mmmm!

Ahora bien, hay mujeres que prefieren que se las culeen de pie y sujetándose a un lugar con las manos y los brazos. Las contracciones de su coño serán mayores cuanto más fuerte sea el impulso. En tales circunstancias, las tetas se incorporan al ardiente forcejeo sexual, consiguiendo que la excitación de la pareja llegue a un clímax intensísimo. Una variante más cómoda es la de la locomotora -o la del pollito con papas-, que consiste en que ella, estirada sobre su espalda, levanta las piernas hasta que quedan en ángulo agudo con el torso y apoya los pies en la espalda del compañero. De esta manera, podemos metérsela profundamente y sentir cómo las paredes internas del asterisco se adhieren al pivote. Otra rutina fabulosa es el sexo nalga, que consiste en colocar el miembro viril entre las nalgas, que deben estar contraídas a la vez que se uno menea circularmente la pelvis. Claro que hay más juegos, todo depende de tu imaginación.

¿DUELE?     

Hoy en día, se calcula que una tercera parte de las parejas menores de 35 años practican sexo a la griega como un juego habitual en su repertorio sexual, además de ser una manera de conservar la virginidad vaginal. Por supuesto que el premio viene incluido, por eso hay que usar condón con aroma. Pero el placer lo vale. Si no quieres que las arremetidas provoquen que se salga la fruta de la piñata incontroladamente o que la punta de tu pene pueda mancharse, necesariamente tienes que usar condón o bien, hacerle a ella un lavado estomacal.

Por supuesto, la cogida anal, también llamada sodomia, requiere de paciencia, de precaución y de higiene. Por ello se recomienda que las parejas novatas en este arte, primero practiquen el beso negro –lamer el ano- y la introducción del dedo para ir dilatando y calentando la zona. Con el pene, hay que intentarlo con mucho cuidado, poco a poco, y gradualmente. Las primeras veces no debes meterlo más allá de los dos centímetros y medio. No crean que con la práctica se hace menos doloroso. Esa es la razón por la que debes usar lubricantes especialmente diseñados para esta faena. El ano es un conducto mucho más estrecho que la vagina y además no genera secreción alguna que facilite la penetración, por lo que es más fácil que se produzcan desgarros y pequeñas heridas que, unidas a la producción de semen, son una excelente vía de transmisión de infecciones.

También es recomendable usar dedos distintos en el ano y la vagina o lavarlos antes de los toqueteos vaginales, pues las bacterias anales podrían causan infecciones. No te la juegues. Lo mejor es usar condón y cambiarlo cuando alternes ambos orificios. En las tiendas sexuales -que ya abundan en la ciudad- puedes encontrar un arsenal de artilugios relacionados con el trasero que, además, te será muy útil para empezar. El juego siempre es un preliminar divertido e inteligente. El espectro de los vibradores es el más amplio. Son más finos que los vaginales, lo cual te da una idea de la presión que soporta el chiquilín. También hay vibradores bicéfalos para practicar la doble penetración –vaginal y anal- a la vez que se estimula el clítoris con la lengua. Quizá te intereses por las bolas chinas, que igualmente son más pequeñas que las vaginales. Se meten en el ano y se extraen a medida que lo requieran otras variantes sexuales.

A causa de la censura, en el cine, el sexo anal se ha explotado muy poco. Con todo, tenemos algunos grandes momentos: en El último tango en París (72), Marlon Brando y Maria Schneider nos mostraron que la mantequilla no sólo puede disfrutarse untada en el pan. Imposible olvidar la desquintada anal de Salma Hayek –por parte de Daniel Jiménez Cacho- en El callejón de los milagros (93).

En cuanto al cine porno, durante sus años clandestinos el sexo a la griega también fue muy poco frecuente. En los primeros años del despegue comercial del porno en Estados Unidos, la sodomización se convirtió en una variante habitual dentro del rico repertorio de la época. Con el recrudecimiento de la censura a principios de los ochenta y la posterior aparición del sida, la penetración por detrás fue desapareciendo del porno convencional para convertirse en un subgénero. Surgieron así exitosas películas como Behindthe Green Door (73) con Marilyn Chambers. El eufemismo backdoor (la puerta de atrás) acabó convirtiéndose en una de las denominaciones más utilizadas para referirse a las culeadas. En los noventa, las producciones gringas prescindieron del oblicuo término para utilizar expresiones directas en los títulos de las cintas del subgénero. Desde entonces, la palabra anal es empleada prácticamente en todos los títulos de las producciones que incluyen esta práctica. Aun así, hoy en día, muy pocas estrellas norteamericanas acceden a practicarlo porque consideran que es una modalidad demasiado sacrificada y poco gratificante. Los prejuicios de los estadounidenses no son compartidos por los europeos.

El sexo anal se integra siempre como una práctica erótica más en las películas francesas, alemanas o italianas. La mayoría de las actrices no tienen problemas en que se las bombeen por detrás y algunas estrellas como las esculturales y hermosas Sarah Young y GabriellaDari, fueron auténticas especialistas en las más azarosas cogidas múltiples. La cogida anal es una de las prestaciones eróticas mejor pagadas. Desde la aparición del sida, la mayoría de las actrices exigen condón al rodar este tipo de escenas, que por cierto son más laboriosas porque requieren de una preparación previa por parte de los actores y actrices –enemas, entre otros- y obliga a situar la cámara en posiciones difíciles de iluminar.

En fin, si todavía no te has iniciado en los placeres anales no te precipites y, sobre todo, ten siempre en cuenta a tu pareja. Si eres un experto no bajes la guardia, siempre puedes introducir variaciones que aporten una nueva dimensión al placer que ya conoces. De todas maneras, es evidente que lo prohibido siempre resulta atractivo. ¡A chiquitear se ha dicho!

SEXOHORÓSCOPOS

ARIES: Acéptalo, ya pasaron los años en los que eras todo un maestro en el arte del mete-saca y practicabas posiciones sexuales acrobáticas hasta el cansancio. Ahora sólo quieres fornicar en la comodidad de tu colchón y con mujeres que se parecen a tu suegra. La edad jode, ni modo.

TAURO: Si el sexo ya te parece aburrido, te recomiendo sondear varias farmacias similares hasta encontrar una con el Dr. Simi a escala humana y cachondéatelo. La sensación de zangolotearte con un peluche descomunal que se parece a tu abuelito opacará los diminutos placeres que te ofrecía cualquiera de tus juguetes sexuales.

GÉMINIS: El sello de aprobación de las revistas Caras y Hola no será otorgado este año a las mujeres que parchen por el trasero. Pero no permitas que esto te desanime. Si a ti te gusta, no significa que seas una puerca. No eres convencional, eso es todo. Eso sí, perfúmatelo bien.

CÁNCER: Si sigues con la idea de que un buen amante es aquel que le produce orgasmos en el clítoris a una mujer con la misma destreza de cuando mascas tacos de carnitas, estás jodido. Continuarás en tu etapa de involuntaria castidad.

LEO: Entiéndelo, no a todos los hombres les gusta tu repulsivo lenguaje en la cama. Aunque tu verdadera personalidad es la de una caliente bestia vulgar, tus comentarios del tipo: “¡Chúpame el chocho, bebito!”, mejor déjalos ocultos en la gaveta de tu mente sucia. ¿Ok?

VIRGO: Ya sabes que masturbarse no acarrea consecuencias calamitosas ni dolorosas. Sin embargo, últimamente tu mujer, quien ya no se te antoja, te ha descubierto varias veces meneándotela. No le molesta tanto eso sino que dejes manchas y costras en las sábanas, en el asiento del baño y en las paredes. Vives obsesionado con la idea de establecer marcas de distancia de la eyección y volumen de tus descargas. Párale o se te desprenderán las orejas.

LIBRA: ¿De qué te quejas? Siempre has sabido que tu marido es un bastardo lujurioso, capaz de metérsela a prácticamente todo lo que camina. No te extrañe haberlo encontrado dedeando a tu mamá. ¿Así lo quieres, o no?

ESCORPIÓN: Nunca has sido guapo ni muy bueno en el arte del revolcón. Por eso las mujeres te rechazan constantemente. Más no te desesperes. Según el INEGI, hay más mujeres que hombres; pero haciendo a un lado a locas criminales, a las borrachas, a las pirujillas, a las lesbianas, a las solteronas y a las feministas, sólo te quedan las chicuelas de más de 70 años. Ánimo.

SAGITARIO: Manda a la goma a tu inútil y celoso peor-es-nada. Que no se haga güey; siempre supo que todo lo que tienen y comen, lo has conseguido con el sudor de tu trasero. El casero los deja vivir gratis a cambio de algunos rapidines; el carnicero te hace grandes descuentos porque te lo tiras de vez en cuando; el tendero te surte la despensa a cambio de unas cuantas chupadas. Hasta el de la basura es feliz con solo manosearte. ¡Suerte!

CAPRICORNIO: No hagas caso. Aunque tu mujer te diga que la avergüenzas porque piensas que es de maricas usar desodorantes y que tu aliento a cerveza rancia es muy excitante, eres muy popular entre muchas diputadas panistas y pirujillas cantineras. Sigue feliz.

ACUARIO: Tu irrefrenable adicción a los Choco Roles y a chupar los sobacos de los hombres rebasa tu placer por la cogedera. Ya no te hacen falta las orgías ni las veinte posiciones distintas para gozar. Bien por ti.

PISCIS: Tienes lo que te mereces: una esposa frígida. ¡Pero cómo no! Si para ti, cualquier mujer que coge contigo es una asquerosa pirujilla. No la jodas, mejor vete a un retiro espiritual con los de Próvida o hazte la operación jarocha. ¡Vaya semanita!

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