“Ojo de agua” de Ligia Aguilar, teatro para niños al aire libre

Por Armando Pacheco 

Durante décadas, en la Ciudad de México —cuyos índices de contaminación cada día son mayores y el agua escasea o no llega con gran potencia a varias delegaciones— se han realizado campañas a favor del cuidado del H2O, el líquido vital que es esencial para nuestra sobrevivencia. En Yucatán, sin embargo, la concientización para no abusar de él apenas y se hace una realidad. Esta preocupación queda manifiesta en el montaje escénico “Ojo de agua” que bajo la dirección y narraturgia de la coreógrafa y creadora de arte, Ligia Aguilar se estrenará mundialmente mañana, 30 de abril, al celebrarse el Día Internacional del Niño en el Parque Ecológico del Poniente (calle 116 de la colonia Yucalpetén, en Yucatán, México).

La mezcla de la danza, música y teatro; la adaptación de un texto narrativo al escenario y, sobre todo, el espacio al aire libre donde se efectuará el montaje, es todo un reto para su creadora, así nos lo dijo argumentando que lograr la captación de los niños en un lugar con distractores como es el ruido mismo del ambiente será lo verdaderamente difícil.

¿Pero cómo surge “Ojo de agua”?

Ligia Aguilar nos cuenta que se trata de la recreación del mito del cenote de Maní juntamente con la “Abuela grillo” de Bolivia. En su trabajo de creación dramatúrgica, la yucateca nos narra que la abuela, en este caso, la diosa Ixchel, quien junto con su consorte Itzamná, cuida el cenote del pueblo; con su canto, la anciana mantiene y cuida el agua que la comunidad usa para sus necesidades. A cambio, los habitantes ofrecen el alimento a los ancianos. La crítica social sobre la propiedad privada y el uso descarado y discriminado del recurso natural, también se hace manifiesta en este montaje para niños: “Ixchel es invitada a la fiesta del pueblo, la emoción la hace cantar y bailar con tal ímpetu que hace caer tanta agua que la fiesta se arruina y la comunidad enojada la exilia. La abuela triste abandona el pueblo, lo que a la larga genera escasez del vital líquido, por lo que los habitantes se ven forzados a abandonarlo”; comparte.

¿Por qué en espacio al aire libre?

La artista, principalmente de formación dancística, reflexiona y nos externa que escogió este reto porque cree que el teatro debe ser para el pueblo; no hay que esperar a que los niños o el público llegue a un espacio cerrado; es una forma de estimular y captar otros espacios. “Llevar una obra en un parque es la búsqueda directa con los niños; no hay que esperar a que vayan a los teatros”, señala.

Tras recordar antiguas intervenciones en otros lugares al aire libre, Ligia Aguilar comenta que la diferencia es que en este montaje no se puede llegar a lo ambiguo; los gestos, movimientos y la música deben ser directos, llegar sin abstracciones (característica de la danza) a los niños, pues de no lograrse se perdería el interés, de allá, el gran reto de “Ojo de agua”.

El talento creativo, la interdisciplinariedad y la ejecución escénica

Para este trabajo Ligia Aguilar escribió un cuento que contó con la asesoría de Daniela Paz; se apoyó de la voz y creatividad en diseño de máscaras de la artista escénica Elidé Soberanis y el toldo que simulará el ojo del cenote fue realizado, a expresión libre, por el creador visual Manuel May Tilán. Serán 23 ejecutantes en escena, dos egresados de la Escuela Superior de las Artes de Yucatán (ESAY), alumnos de la Escuela de Teatro de la misma institución y del Centro Municipal de Danza (Mérida).

Este montaje, nos comparte, es producto de dos años de la Maestría en Dirección de Escena que contó con el asesoramiento de Mauricio García Lozano. “Aunque mi formación es de danza, siempre estoy interesada en capacitarme y compartir con mis alumnos, por eso tomé la decisión de cursar la maestría”.

SOBRE LAS PRESENTACIÓN 

“Ojo de agua” se estrena mañana 30 de abril a las 19 horas en el Parque Ecológico del Poniente y se repetirá los días 1, 8 y 15 de mayo a la misma hora. La entrada es totalmente gratuita.

El espectáculo es familiar que a través de la música, la danza y el teatro, sensibiliza al espectador sobre el buen uso de nuestros recursos naturales; busca establecer con el espectador desde un lugar cotidiano, un espacio de ficción. Con él, los dioses mayas ocultos en el mito del cenote de Maní se encuentran en el entorno actual de explotación, privatización y el uso del poder en contra de una sociedad más justa y consciente en la utilización de estos recursos.

Actores: Tamara Buron (Ixchel), Fermín Teyer (Itzamná); Mariana Chí, Karen Gil Chac, María Gil Chac y Miriam Rosado (niñas agua); Miranda Arce, Daniela Burgos, Cossette Carballo, Daily Canul, Eunice Cervera, Celina Cervera, Tamara Dzib, Edith Fernández, Catarell Jiménez, Paola Martínez, Miriam Mendoza, Jesús Padrón, Ribí Pineda, Emma Segovia, Aída Segura, Adrián Segura y Luis Sulú (pueblo).

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