Hugo Boss vistió a los nazis de Hitler

Por: Juan Pablo TOPETE QUEJADA

La prestigiosa marca alemana Hugo Boss, no siempre fue de diseño casual para el hombre de hoy, un tiempo se dedicó a vestir a uno de los ejércitos más controvertidos que ha visto la humanidad.

Hoy una famosa marca mundial, fundó su taller en 1923, en Stuttgart, y hacia 1931 ve una oportunidad al afiliarse al nuevo partido NAZI, su número de filiación era 508.889) de salir de la crisis del 29, al diseñar los uniformes de las S.A. o tropas de asalto del partido, con jugosas ganancias vistiendo a los golpeadores de judíos de la creciente Alemania hitleriana o como comenta el historiador Jesús Hernández en su obra “100 Historias Secretas de la Segunda Guerra Mundial”: «el sastre se dio cuenta de que el negocio era vestir a las tropas hitlerianas», no obstante realmente haberse afiliado al partido.

Sus pedidos iniciales fueron para vestir a las S.A., a las S.S. creadoras de los campos de concentración y a las juventudes hitlerianas y así lo confirmó un anuncio en un diario local:

Uniformes de las SS, las SA y las HJ. Ropa de trabajo, de deporte y de lluvia. La hacemos nosotros mismos, con calidad buena y reconocida y a buenos precios. Boss. Ropa mecánica y de trabajo, en Metzingen. Firma homologada por las SA y las SS. Uniformes con la licencia del Reich

El negocio era grande, al considerar que los uniformes tendrían que ser el de campaña, el de servicio o diario, el de guardia, el de parada, el de presentación, el de paseo, el de trabajo, el deportivo y el de sociedad, este último solo para los oficiales y eso que todavía no iniciaba la guerra, la cual dando comienzo en 1939 hizo que la marca comprara su propia fábrica de tela, pues a partir de ese momento que el ejército empezó a crecer en gigantescas proporciones, Hugo Boss hizo contrato para uniformar a todas las fuerzas armadas del Tercer Reich: ejército, marina y fuerza aérea, llegando a surtir de millones de uniformes desde Europa Oriental hasta Grecia, Italia y el Norte de África.

Sin embargo, al avanzar la contienda se presentó una terrible escasez de materiales, ya no podía surtir prendas de lana como en los años 30´s, y la solución fue el reciclaje. Los alemanes empezaron a requisitar ropa en todos sus territorios conquistados para reutilizar las fibras, aún así las necesidades de vestimenta del ejército alemán nunca fue completada al 100 %.

Y lo más criticable de esta época de la firma, no fue solo haber sido partícipe del estado Nazi directamente, sino que para su producción utilizó esclavos franceses, judíos y polacos, inclusive provenientes de campos de concentración.

Pese a su historial con criminales de guerra, al terminar la conflagración, fue juzgado por colaborar en la economía del régimen y no ahorcado como los grandes líderes alemanes, sino que solo fue multado con 80 000 marcos y después de la guerra el modisto bélico cambió a la fabricación de ropa civil, sus descendientes y herederos son quienes han mantenido la marca con el olvido de su pasado y el triunfo de su presente.

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