Diego Enrique Osorno: Buscar la verdad en México implica el riesgo de que te maten

  • El periodista y escritor mexicano, autor de libros como “El cártel de Sinaloa” y “La guerra de los Zetas”, publica en España la biografía política del multimillonario Carlos Slim (Debate)

Para Diego Enrique Osorno (Monterrey, Nuevo León 1980) tiene más sentido hacer periodismo en un país como México, donde existen grandes problemas de desigualdad, corrupción y violencia, que en otros donde todo funciona más o menos bien. «En ellos yo sería otra cosa. Aprovecharía para leer y escribir literatura». A pesar de las difíciles condiciones de trabajo, la existencia de grandes conflictos en México no le permiten renunciar a «intentar entender lo que está pasando. Poco a poco vas cultivando amigos y fuentes que son víctimas, y que te permiten sacar a la luz cosas que están escondidas», explica durante una entrevista con ABC, con motivo de su paso por Madrid para presentar su último libro, la biografía política del empresario mexicano Carlos Slim (Debate), el cuarto hombre más rico del mundo según la última lista de la revista «Forbes» en 2016.

Considerada una de las profesiones más peligrosas en México, con un algo grado de impunidad en los casos de asesinatos de periodistas, según señala el último informe de Reporteros sin Fronteras, esto no frena a Osorno en sus trabajos de investigación. «No solo es un riesgo para periodistas, también para abogados o defensores de derechos de humanos -puntualiza-. Buscar la verdad en México implica el riesgo de que te maten, en el último de los casos, pero también que te intimiden, te amenacen o te denosten. Pero eso es ya algo normal, como el síndrome de Beirut, los periodistas nos hemos acostumbrado a vivir bajo esas condiciones».

«Tuve que salir de México porque publiqué una historia del gobernador de Nueva León, vinculado a un jefe del cártel de Sinaloa»

El propio escritor y periodista, que tiene en su haber libros como «El cártel de Sinaloa» (2009), cuyo líder, Joaquín Guzman Loera, más conocido como «El Chapo», será extraditado en breve a EE.UU.; o «La guerra de los Zetas» (2012), ha sufrido en primera persona las amenazas, que le obligaron a dejar México durante unos meses. «He tenido varias amenazas. Mensajes cobardes por teléfono, por correo electrónico. Seguimientos inferfiriendo mis llamadas. Con 22 años tuve que salir del país porque publiqué una historia del gobernador de Nueva León, vinculado a un jefe del cártel de Sinaloa. Afortunadamente, el medio donde yo trabajaba me permitió trasladarme aquí, a Madrid, donde tenía una emisora de radio», recuerda.

Osorno vivió en España entre ocho y nueve meses. Durante ese tiempo, «al capo lo mataron y al gobernador le nombraron secretario de Economía», señala con cierta ironía. Luego se enteró de que el riesgo no venía tanto por la mafia como por alguien de la «Procuraduría». Esto lleva a la interrogante sobre quiénes son más peligrosos en México, los narcotraficantes o los políticos. Tras unos instantes de titubeo, Osorno contesta: «Creo que están por igual. El problema con los políticos es que no sabes si están metidos en algo. El malo, el narco, sabes que es malo, pero cuando el que es supuestamente bueno resulta que es malo, entonces te “chingas”».

A lo largo de su vida, Osorno ha entrevistado a sicarios, a capos, a gobernadores y a expresidentes. «Dos de ellos participaron en el libro de Slim, pero tuvieron miedo y después se echaron atrás», apunta. En un principio puede resultar difícil entender la acrobacia del escritor mexicano a la hora de pasar del narcotráfico al poderoso mundo de las finanzas, pero él argumenta esta decisión: «Caí en la cuenta que quizá el problema en México no era la pobreza extrema, sino la riqueza extrema. Y que auizá el problema en México no era solo la violencia criminal sino la violencia económica». Y apela a la conexión que existe entre sus publicaciones. «Siempre me ha interesado el uso político que se le ha dado al tema del narco, y esta biografía también tiene una perspectiva política. En todos mis libros hay una visión política de los poderes fácticos», subraya.

Osorno ha invertido más de ocho años en este biografía y ha realizado más de cien entrevistas, incluido Slim

El libro lleva por subtítulo una pregunta: «¿Puede uno de los hombres más ricos del mundo ser una buena persona?». Con ella, Osorno quiere dejar claro desde la portada que no se trata de una hagiografía del magnate. «La tradición en Iberoamérica es muy distina a la del mundo anglosajón. Nosotros cuando leemos una biografía es porque admiramos o idolatramos a alguien. Y para evitar ese equívoco quisimos plantear aquí una cuestión crítica».

El periodista ha invertido más de ocho años en indagar en la vida de Carlos Slim. Durante este tiempo ha entrevistado a más de cien personas vinculadas con el empresario, con el que también tuvo la oportunidad de conversar en tres ocasiones, que dieron lugar a siete horas de grabaciones. «Cuando el libro ya iba a salir, él se enteró y se puso en contacto conmigo -señala-. Yo le había pedido antes una entrevista, porque era mi obligación como periodista, pero había asumido que no la iba a tener».

La compra de Telmex

En el libro, Osorno aborda una de las polémicas que han acompañado a Slim, conocido en su entorno como el «ingeniero», desde 1990, cuando tuvo lugar la licitación y concesión al magnate de la empresa de telecomunicaciones Telmex, para muchos conseguida gracias a sus relaciones con el entonces presidente priista Carlos Salinas de Gortari (1988-1994). Fue esta compra la que supuso un punto de inflexión en la carrera empresarial de Slim y en sus ingresos. En 2010, se convertía en el hombre más rico del mundo, según la lista Forbes.

El periodista presenta varios testimonios y argumentaciones a favor y en contra de esta versión, pero no ofrece una conclusión definitiva. «Los periodistas no tenemos porqué decirle a los lectores lo que está bien o lo que está mal, ni tampoco insultar su inteligencia induciéndoles a pensar que Slim fue el testaferro de Salinas de Gortari, como dicen muchos en México; o defender lo que otros muchos que le admiran dicen, que es un hombre hecho a sí mismo. El periodismo es poner sobre la mesa todos los elementos, yo presento ante el lector una realidad: Slim era el menos favorito de los tres candidatos a la licitación de Telmex, porque los otros dos eran más amigos del presidente. Pero también es cierto que solo los amigos de este podían entrar a la licitación. Eso es algo cuestionable. Pero también es admirable la habilidad que tuvo Slim para hacerse con ella y meter a un socio americano y a otros inversores. Yo lo que ofrezco es información pura y dura. No quiero mantener las teorías de conspiración, para bien o para mal, alrededor de él».

Osorno aborda temas poco conocidos, con la vinculación del hermano mayor de Slim en la DFS de México

El volumen, que realiza un repaso desde losorígenes libaneses de la familia del millonariohasta la actualidad, incluye algunos de los aspectos menos conocidos de la vida de Slim, que no aparecen en su biografía oficial. Así, aborda la vinculación de uno de sus tíos con el movimiento nacionalista libanés Al Kataeb, del que surgió el grupo paramilitar Fuerzas Libanesas, al que se acusa de la matanza de palestinos en Sabra y Shatila en 1982; o la pertenencia de su hermano mayor, Julián Slim Helú, a la Dirección Federal de Seguridad de México, algunos de cuyos policías fueron acusados de torturas y desapariciones durante la «guerra sucia» en los años 70 del siglo pasado. El magnate, cuya vida y trayectoria se ha caracterizado por la contención y la austeridad, en todos los aspectos, incluido el verbal, despacha el tema en el libro afirmando que a la familia «no le gustaba» que Julián fuera policía, sin entrar en más explicaciones.

En el volumen el autor muestra a un Slim centrado en la gestión de sus empresas y los conflictos con algunos de sus competidores, como Televisa, además de sus inversiones en medios de comunicación, y le afea estar poco atento a los grandes problemas que sufre su país, en el que casi la mitad de la población, 55 millones de personas, viven en la pobreza. A Osorno le inquieta cómo un solo hombre ha logrado acumular una fortuna de 77.000 millones, en 2015 (en el último año el magnate ha sufrido pérdidas por 27.000 millones de dólares, reduciéndola 51.000 millones). «Carlos Slim, sin lugar a dudas, tiene habilidades empresariales, visión financiera, trabaja mucho, pero también tuvo a su favor un monopolio que se extendió durante 18 años y que hizo que millones de mexicanos como yo fueramos consumidores rehenes. Eso es importante para entender el origen de su mega fortuna. Y que quienes encarnan este capitalismo, también en Latinoamerica, se han beneficiado del subdesarrollo político. Nuestra clase política es muy limitada, muy corrupta y muy autoritaria», reclama.

En cuanto a la ideología de Slim, que siempre se ha mostrado más próximo a los gobiernos del PRI, pero que también ha procurado mantener buena sintonía con los del PAN, el escritor y periodista asegura que la única que defiende el magnate es la del «capitalismo».

De Gengis Kan a Sofía Loren

En cuanto a la parte más humana del empresario, durante sus encuentros, Osorno descubrió a un hombre austero, afable y muy seductor, formas a las que estuvo a punto de sucumbir cuando le mostró unos diarios del «Ché« Guevara, en una edición realizada por Evo Morales y regalada a Slim. «Gente muy crítica con él, como Carlos Monsiváis, Carlos Fuentes o López Obrador terminaron rendidos», se justifica. A lo que añade: «Lo que me sorprendió es que una persona que representa tanta violencia económica resultara tan agradable».

Sus visitas al empresario también le permitieron tener acceso a su biblioteca y comprobar cuáles eran sus lecturas favoritas, y sus héroes, lista que encabeza Gengis Kan. Una nómina de lecturas tan variadas (en las que predominan las económicas, pero no faltan sus aficiones: el béisbol), como el abanico de amistades que ha cultivado a lo largo de su vida, que van desdeBill Clinton a Fidel Castro, pasando por el presentador Larry King, el expresidente Felipe González o Sofía Loren, cuyo 80 cumpleaños celebró por todo lo alto en México. Este ha sido el único gesto de derroche y excentricidad que se puede recordar de Slim, quien en numerosas ocasiones se le ve conducir su coche, prescindiendo del chofer; que lleva 30 años viviendo en la misma casa, en las «Lomas de Chapultepec» en Ciudad de México, y que sus seis hijos, durante su infancia, compartieron dos habitaciones: una para los chicos y otra para las hijas. Actualmente todos ellos están colocados en sus empresas, al igual que algunos de sus yernos y sobrinos. Son prácticamente los únicos socios en los que confía. A pesar de ello, este hombre que puede ganar un millón de dólares en una hora no tiene previsto dejarles en herencia una fortuna contante y sonante. «Mis hijos no van a heredar dinero. Van a heredar acciones de empresas que tienen que administrar. Entonces heredan responsabilidad y compromiso».

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