Bella, puerca e insaciable y SEXOHORÓSCOPOS del 20 al 26 de febrero de 2017

Por: El Capitán LUJURIA

¿Les gusta el cine? A mí me encanta. Aunque prefiero ir solo, por aquello de que me gusta disfrutar de la película sin distracciones. Pero qué mejor lugar para ir a cachondear cuando no se tiene para el hotel. Pero hay que tener cuidado de a dónde se mete uno.

Recuerdo que cuando llegó el cine pornográfico a México los cines que lo exhibían se llenaban a reventar. Nos descubrió a los chilangos la sabrosa e impúdica perversión de convertirse en mirones.

Y por vez primera, los aficionados a las travesuras bucales de Linda Lovelace en Garganta profunda (1972), ya no teníamos que ir a Tepito para adquirir porno duro. Con el tiempo, la fiebre se calmó y los cines se vaciaron, aunque no del todo.

Aún sobreviven algunas reliquias dedicadas a exhibir estas preciosuras, allá por los rumbos de Fray Servando y la Merced y el centro de la ciudad. Pero bien recuerdo la vez que se me dio por ir al ex cine Teresa, una de las viejas catedrales del porno en la Ciudad del Pecado, hoy convertido en un espacio de la Cineteca Nacional.

En fin, pero esa vez que fui vaya sorpresa que me llevé. Ahora me entero que en aquel tiempo, no sé quizá hace unos quince años, era un hotel de paso y por eso le llamaban el Cine de los Hombres Solos

De entrada te impresionaba que en la amplia parte baja de la sala sólo había hombres. Con todo, al entrar me dispuse a disfrutar tranquilamente de una de las películas anunciadas en su marquesina: Bella, puerca e insaciable. Luego de un rato, y en medio de la penumbra, un tipo se me acercó y se sentó a mi lado. “Hola, me dijo. ¿No quieres que te la chupe?”. ¡Ah chingá!, pensé. ¿Me estará choreando este güey? “No”, respondí tranquilamente. “¡Órale, déjame chupártela!”. “No. No me apetece en este momento”. Sólo así se largó.

Sin embargo, cuando eché una ojeada a los demás lugares vi a otros güeyes chupándosela a otros güeyes. Otros se la meneaban mutuamente como si nada. Hasta ese momento me di cuenta de que nadie iba alTeresa por las “obras maestras” que ahí se proyectan. Los que acudían (estudiantes, desempleados, obreros, oficinistas, burócratas, trajeados, en ropa deportiva, diputados disfrazados), eran “gays” que iban a ligar o a comprar caricias. Decidí ir al baño y, en el camino, observé a decenas de cabrones que, recargados en la pared, hacían fila en uno de los pasillos. Cercanos uno al otro, se manoseaban, se besaban. Espalda con vientre, se apretujaban.

Desesperados, se restregaban. Los audaces, se la metían. Otros se la chupaban mientras se les caía de la boca toda la leche. “¡Qué horror!”, pensé, “dónde chingaos me vine a meter”. En los baños, apestosos hasta lo inaguantable, estaban siempre concurridos. Unos sólo iban a mirar y se humedecían los labios. Estaba yo orinando cuando un puto rudo se me acercó: “¿No quieres que te la chupe?”. “¡No!”. “Bueno, si no me dejas hacerlo, quizá quieras chupármela tú”.Encabronado le grite que me dejara en paz.

No aguante y me salí del cine de inmediato. Estaba muy cabrón.

En otra ocasión, hace ya muchos años, también me dio por ir al hoy desaparecido y destartalado cine Ciudadela. En tanto veía la película Un chocho para dos, una chamacota de buen ver se me acercó titubeante en la oscuridad de la sala. Se sentó a mi lado, me volteó a ver, me sonrió y estiró su mano hasta tocarme el pivote. Como no me quejé, me lo sobó hasta que se me paró. “¿Lo chupas?”, le pregunté. “¡Claro!”, me respondió. Me lo sacó, lo metió en su boca y me lo hizo ahí, delante de todos. Alguien gritó: “¡¡¡¡Ordeñalo todo!!!!”.

Otros se reían, pero la mayoría se limitaba a guardar silencio y ver la película. Cuando terminó conmigo, le di 100 varos.

Al rato la vi en otros asientos cabeceando. Al poco tiempo, y luego de salir en los noticieros, el cine fue clausurado. Lástima. Sin embargo, mi mejor experiencia en la oscuridad de una sala de cine la tuve con una noviecita de mano sudada que me encantaba.

Con el fin de calentarla y manosearla, la invité al cine en un día con poco público y me la llevé al fondo de la sala. En un momento dado y aprovechando el largo abrigo que ella traía, nos cubrimos. Se me acurrucó. Le puse la mano en el culo y la besé tiernamente. Subí la mano por debajo de su falda y comencé a bajarle los calzones.

Estaba riquísima. “¿Qué estás haciendo?”, me susurró. “Te estoy bajando los calzones”. “¿Para qué?”. “Te voy a coger”. “Sólo quiero que me acaricies”. “Te lo voy a meter”. Cuando ella echó los calzones fuera de una patada, yo estaba más que listo. Su lengua entraba y salía de mi boca. Tratábamos de parecer modositos mientras lo hacíamos a escondidas. La volteé en su asiento. “¿Qué estás haciendo?”. “Estoy tratando de metértela”. “¡No!”. “Maldita sea, ayúdame”. “Métela tú solito”. Algunos curiosos no dejaban de mirarnos, pero me valía. “¡Ay!, con cuidado.

Muéstrale un poco de respeto a tu novia”. “Está bien. ¿Así está mejor?”. “Sí. Así, así..”. Se me salió fuera varias veces, pero ella la volvía a meter. Estábamos cada vez más calientes. “Te estoy cogiendo, dije, siente mi salchicha recorriéndote dentro y fuera, dentro y fuera”. “No hables así, me estás poniendo cachonda”. “Te estoy cogiendo, se me está poniendo más grande y más dura. ¿Lo sientes?”. “Sí, sí”. “Me vengo, me vengo, me vengo”.

Me corrí y caí en su espalda. “Que bien me has calentado, mi amor”, me dijo. Desde ese día, me gustaron más los cines, donde viví varios de mis mejores momentos románticos. Ya les diré.

SEXOHORÓSCOPOS

ARIES: Sigues enamorado de tu ex mujer. Añoras su abundante grasa suave y su vigoroso chocho. Ok, pero eso de que admiras las verijas que tuvo para dejarte en la calle sin misericordia, ya es una jalada. Ya no chupes tanto mezcal.

TAURO: No hagas pucheros. ¿Qué le diste a tu marido, un ser repugnante, los momentos más lujuriosos y agonizantes de toda su vida? ¿Qué le restregabas tu rajita de canela en su cara tantas veces como él quería? ¿Qué ahora te sientes herida como un animalito barato porque lo encontraste en tu cama con tus dos comadres favoritas? ¡Y qué! El mundo no se acabará por eso.

GÉMINIS: Sigues preocupado porque crees que te estás volviendo impotente. Mira, no estaría mal que se te quedara floja por algún tiempo, pues tu fodonga mujer y tu perrita faldera son las únicas fulanas a las que te has parchado últimamente. ¡Resignación!

CÁNCER:Chamacona, te preocupas demasiado por tu salud. Pa’qué. De lo único que sufres es de estómago revuelto, pero nunca producido por trabajar demasiado en la casa o la oficina, sino por las horas enloquecidas, el alcohol, la comida y el semen aceitoso que consumes en esas orgías sexuales a las que asistes, religiosamente, todos los fines de semana. Control.

LEO: Tus broncas conyugales con tu vieja van en aumento. ¿Pero cómo no? Apenas tienes seis meses de casado y no sólo insistes en metérsela por las orejas sino que ya quieres alquilárselas a tus compas albañiles para sus orgías de pulque, cemento y grava. Por lo menos comparte con ella tus ganancias monetarias. ¿O no?

VIRGO: ¿Amas o no a tu marido? ¿Sí? Entonces por qué te niegas a acompañarlo al baño para que lo veas cómo se sienta en el inodoro, con los ojitos en blanco, y se cepilla el pivote con tu cepillo de dientes. A él le encanta.

LIBRA: No te ofendas, pero creo que un tipo como tú que no es capaz de follar satisfactoriamente a su mujer y se ríe como Lelo, tendría que ligarse a un mayate. ¿Por qué no te pones una minifalda amarilla, unas medias de malla, una peluca, te maquillas el rostro y sales a dar un paseo a Insurgentes? Quizá tengas suerte.

ESCORPIÓN: ¿Por qué te enoja tanto que te vean como un objeto sexual? No lo puedes evitar. En tu trabajo, tus compañeros y los clientes, normalmente lujuriosos, no dejan de mirar tu enorme trasero y eso te molesta. Aprende a disfrutarlo.

SAGITARIO: Cuando vas a las reuniones familiares te enloquece que tu mujer luzca como una frívola cabaretera sexy y no como lo que es: una desdichada ama de casa, con tres salvajes hijos adolescentes y un marido que carece de humanidad. Si no la haces gozar, por lo menos no la avergüences. Te lo agradecerá.

CAPRICORNIO: Ahora que te has divorciado, te auguro que te sentirás otra vez como una nena de veinte años y que gozarás de los hombres como nunca. Sólo aléjate de ése que te rondará esta semana, pues le gusta lamer el semen pegado en las mugrientas paredes de los mingitorios públicos. ¿Ok?

ACUARIO: Eso de que no quieras meterle el dedo a tu novia porque le amas demasiado como que ya no te lo cree. Ella comienza a sospechar que probablemente eres o un marica o un monstruo que sólo desea lamer sus zapatos de tacón llenos de lodo. No seas güey o se buscará a otro que no la tenga blanda todo el tiempo.

PISCIS: Si tu marido te desgreñara mientras te pide que te metas una banana en el agujero, te resultaría más tolerable. Lo que ya no soportas es no significar nada para él. Tan sólo te ignora y te ve como si fueras un gran montón de basura. ¡Tú que te dejas!

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